a tu cara de ángel.
Cómo alejaba la vida de tí.
Como egoísta te aparto de todo
Sin ver, lo importante que eras para tú mundo.
La pálida tez se lllenó en un segundo
de hastío cruel. inundando mi alma de pensar.
En mis brazos, tu cuerpo vivo y muerto.
Tú pálida tez que un día brillo para mí
como mil soles, se apago como una estrella
al amanecer, y heme aquí muerto
escribiendo por tí.

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