Te sientas en tu blanca y cálida cama
bajas la mirada.
Levantas tu mano para apoyarla en la pared.
Ocultas tu rostro detrás de tu cabello brillante.
Sostienes esa carta en tu mano
Dejas caer las lágrimas
que salen de tu ojos como de un manantial
que baña tu cara
se escucha tu llanto que hiere
tu desnudez no ocultas
y te olvidas del mundo
hasta de ti.

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