La bruma insípida de los días
que tortuosos y tristes me acompañan
que cabalgan si cabalgo
y cuando quiero vivir me mata.
Atraviesa mi corazón como una lanza, como rayo
al cual ya no intento esquivar
al cual me pongo de frente cual diana
y espero igual que el tiempo espera
que el caprichoso destino ponga fin a la agonía.

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