Me senté anoche
a la orilla de tu cama
Mientras te veía pude ver
a la niña de ayer.
Esa niña salvaje
que se dormía sobre su caballo.
Esa niña India
que se trepaba a los arboles.
Esa niña que se sentía feliz
soñando esa fuente y rodeada de amor.
No me acostumbro ni quiero
el despertar en el frio silencio de tu voz
que cae sobre mi como un látigo
una y otra vez en un castigo cruel.
Pero te sueño real
tan real como mi amor por ti.
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