Me muero de sed por ti.
Me muero también de amor.
No puedo ser ausente a este sentir.
Te clavaste aquí dentro de mi
Ya sea de mi alma, mi corazón, o mi mente.
Te clavaste como los rayos de sol en las mañanas de tu tierra que es mi tierra, y quedaste perenne en mi sentidos que se hacen vulnerables ante tu arrolladora presencia.
Te clavaste para siempre y para nunca
te clavaste eternamente mujer.
Te veo dormida en esa cama que le pertenece al amor, y claudico mi reino al tuyo.
No alcanzan las palabras ni el sentir, lo que siento lo siento.
Eh comprendido mil veces que mis letras no te llegan y lo lamento.
Como aveces la lluvia no toca el suelo en el desierto se que no siempre mis palabras tocan tu alma.
La huella en lodo es huella, así como el beso es beso.
No todos sentimos igual, no todos sentimos.
La noche larga es para los amantes que no desperdiciaron un solo segundo en reproches.
La luz a es poesía y la hiedra sentimientos las rocas sueños y la lluvia penas.
Las perlas sedosas de tu amor empapan la fortaleza increíble de tus muslos que yerguen por encima de tus rodillas en el juego perverso de nuestra imaginaria sensación de amar.
Mientras la lúgubre sombra del amanecer nos delata, en un enmarañado abrazo casi a propósito y tan desmedido como la cantidad de estrellas que ya nos abandonan. Así nos viene a buscar alba, así nos separa el sol, que con tanta dulzura acaricia también tu figura.
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