martes, 3 de noviembre de 2015

Nuestras huellas

Y nuestras huellas se encontraron discretamente detrás de la ola
a la orilla del mar.
Imperó inmerso en misterios y encantos la fuerza de tu mirar en mis ojos, 
y eso basto...para morir por ti.
Hoy es bosque que abriga las ansias y se confunde entre ratos de locuaz fervor 
por perpetuar momentos que no queremos sean olvido.
Por eso,  ese recuerdo de tu huella y la mía en el atlántico,  
y como a los muertos...mientras lo recordemos seguirá viva en nostalgia y felicidad.
La dicha cuesta tanto como la vida...y vale tanto como ella.

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