La cúpula maravillosa y azul llamada cielo nos arropa con su manto estrellado.
La frescura de la noche en nuestra piel
nos permite un abrazo y mil caricias...si estuvieras aquí.
El abrazo que quita dolor y penas,
ese que siempre queremos recibir.
Noche llena de estrellas está noche...en la cual hice vigilia por verte.
La luna, cruzó por sobre mi casa mientras vi pasar todas las horas
hasta que amanecio.
Mi ojos de brillo llenos te imaginaron llegar pero solo fue un espejismo.
El cálido sol que pega como el olvido me corrió de mi jardín mientras mis pasos sin prisa se alejaron de ti.
Ya en el medio del día, la mesa para uno y la copa de vino, te trajeron nuevamente y de mi parte no hubo un solo reproche.
Bastará con saber de ti, para que mi mundo siga tras tus pasos.
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