Ella se deslizó ayer a mi orilla,
para traerte hasta mí y me llevo a la tuya para unirnos al fin .
En esa habitación tan nuestra como tus ojos fuiste mía para siempre en ese instante.
Eres el recuerdo recurrente
de mi felicidad.
y la apacible risa que se muestra
en mi rostro cuando me veo al espejo.
Eres el amor de mi vida así de simple.
Tu y yo en esa arena tan blanca como tu alma, dejamos la huella y los pasos que nos llenaron de felicidad.
Hoy muerto aquellos tiempos, los recuerdos caen como hojas ya marchitas que se alejan para siempre.
El dolor atraviesa todo.
Tu mundo y el mio ya nunca más serán, nuestro mundo.
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