La húmeda tibieza de la miel de tus labios
hoy no fue mía en absoluto.
La sal dé tu piel se empregno en toda mi boca
como un dulce veneno que vertían
tus pechos gota a gota .
La cascada fresca de tu vientre inundó mi lecho
como río que se desborda.
Pero tus labios, jamás llegaron a besar los míos.
Ahora mismo estoy aquí solo, vacío.
soy un fantasma que niega aceptar su muerte.
puedo escuchar al mundo que despierta,
pero estoy solo.
Cargo con este yugo calamitoso que se llama nada
imaginando la húmeda tibieza de la miel de tùs labios, que ya míos jamás serán nunca más.
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