Ella me encadenó.
Con su flagrante y adorable hermosura. Ella me hechizo de una manera casi absurda.
Con amarras tan fuertemente sencillas. dejo caer su pañuelo de hilos de oro
el cual no pude dejar pasar en absoluto. Como quien alimenta un ave en su jaula ella me posee.
Descubrimos juntos las llamas de su vientre de su sexo de sus pechos y porque no las llamas infinitas de la fantasía.
La brecha que nos separó en algún tiempo se fundió en la era del hoy
se murió en su cobarde agonía
se seco y se quemó como hierba seca.
Esa forma de unir dos almas dos mentes dos personas distintas
la puedo llamar azar, fortuna, casualidad que importa, porque también se puede llamar pasión, necesidad, locura y también se puede llamar amor.
Amor que palabra rara, extraña, singular y plena, tan plena que solo con decirla tapa tantos hoyos en el alma.
Pero también da muchas dudas, secretos que no lo puede ocultar ni el abismo.
Hoy somos dos los locos que aún en las diferencias se unen.
Las luces de tu ayer como las estrellas recién me alcanzan, las veo las siento como un manto un cobijo una caricia palpable, que hace dormir con cierta paz y tranquilidad.
Tu alba estará aquí ya pronto y mi noche llegará a tu puerta invitándole a tu cuerpo al amor la pasión desmedida lujuriosa y cómplice.
En el lecho escondido de la aventura
te pierdes por mi, me pierdo por ti.
El rubor de la imaginación alcanza niveles máximos y te entregas completamente.
De tu ombligo al coxis una y mil veces hasta inundar tu lecho de ese nectar que es mío.
Como la piedra se hace arena así entrare en ti. como el carbón se convierte en diamante esa será la manera de amarte. Las luces del alba ya tocan tu puerta.
Se que hoy ya no eres la misma de ayer que no vez el piso de tu instante de éxtasis con los mismos ojos
y que tu cuerpo tiembla al saber de mí.

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